Gremo na morje!

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Entre que mi ordenador va a estallar un día de estos y que se me bloquean los programas de edición de vídeo esta vez va a ser todo más salvaje (como fue el finde). Lo que viene siendo vídeo tal cual lo grabo tal cual lo subo.

El primero de todos es del comienzo de nuestra aventura croata.

Todo preparado  y carreteraaaaa!

http://www.youtube.com/watch?v=1gxlOPVLBYA

🙂

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Gremo v kino!

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Sabía que existía, cuando pasaba por Mestni trg me fijaba en los carteles de las películas y a veces pensaba en ir pero siempre encontraba alguna excusa… hasta ayer! Mati me contó que tenían planeado ir al cine por la tarde a ver “Un dios salvaje” y si el plan incluye película ya no deben ni preguntarme. 🙂

Nada más traspasar la puerta pareces retroceder varias décadas en el tiempo, las baldosas del suelo, las columnas, la taquilla y sobre todo una extraña barandilla por la que pasar después de coger tu entrada. Mi querido Mati bromeó diciendo que se notaba cuando se habían construido los cines porque el paso por las barras de la barandilla era bastante estrecho, de cuando el socialismo yugoslavo hacía que la gente fuera más “delgadita”.

Llegamos con la peli ya empezada y no sabría decir si nos sentamos donde deberíamos porque en este cine no hay moderneces de esas como pilotitos con luz con el número de fila. La primera sensación que tuve al sentarme fue la de que en verdad estaban proyectando Titanic, era el año 1997 y yo estaba en el cine Riazor.

La estructura de la sala, las butacas al mismo nivel, la pantalla pelín elevada para no ver cabezas, el techo super alto, un color marroncil que aunque no lo veía me lo podía imaginar… Lovely <3. La calidad de la imagen era bastante mala pero con encanto, esas manchitas en la película, esos cambios de bobina, esa borrosidad que nos hizo pensar por un momento que en realidad era una peli 3D y se habían olvidado de darnos las gafas… 🙂

Cuando terminó la peli, Matías nos llevó arriba, como siempre tiene contactos en todas partes y si no los tiene le echa morro con una sonrisa (me encanta!) y allí fue cuando definitivamente me enamoré…

La sala de proyección. Fue entrar en otra época, absolutamente. El proyector, la ventanita por donde sale la luz y los colores, la otra ventanita por donde se mira que todo vaya bien, la banqueta, el ruído de la máquina, el proyeccionista bebiendo su Union y fumando sus West. Aaaaaaaay! mariposas en el estómago!

No os asustéis si un día os digo que me voy a Ucrania o a Zimbabwe a trabajar de proyeccionista de cine! 🙂

PD.- La película muy bien, gracias, mucho en inglés hablando rápido que parecían que llevaban petardo en el culet y subtítulos en esloveno que me ayudaron una barbaridad, vamos! que seguramente se me hayan pasado “cosillas” por alto… 😉

 

 

5 meses de amor!

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Y para celebrar fecha tan especial he ido de nuevo a Krizna Gora, la primera montaña que subí en Eslovenia. Esta vez no me acompañó Ilze si no la lluvia que le dio su puntillo a la excursión. Lo primero que me llamó la atención de esta vez fueron las flores silvestres, su color y su olor.

A parte de la lluvia había una niebla muy densa que por momentos me hacía sentir que estaba en Vietnam y que el coronel Kurtz iba a asomarse en cualquier momento con ese olorcito a napalm de buena mañana.

En un momento empezó a llover una barbaridad y esas casualidades de la vida que me encontré un minirefugio con su banquito y su techo y allí me senté a contemplar un prado inmenso. Una vez mi molesta presencia humana dejó de incordiar a la fauna allí presente volvieron a emprender sus vidas y primero los pájaros y después las liebres se asomaron a “mostrarme” su rutina. ¡Qué decir! Fue precioso.

No tardé demasiado en hacer cumbre y como comprobaréis en esa foto que es completamente blanca pude disfrutar de unas maravillosas vistas (modo ironía ON).

En la “gostilna” de la cima me tomé un café turco más fuerte que Turquía entera. Intercambié confusas palabras en esloveno con el camarero (jaz razumem malo slovensko, bela kava prosim, jaz sem spanska prostovolka, dobra kava, hvala lepa y demás).

La bajada fue más breve y por un camino distinto por el que me llevaron mis pies, me crucé con un par de “hikers” más e intercambié unos cuantos “dober dan” con vecinos de la zona. Hice amigos gatunos y conocí a una gallina. Me hice alguna foto de postureo y caminé duramente para conseguir que mi trastero esté más prieto que a fin de cuentas es el principal objetivo de mi caminata de hoy 😉

Gracias a los que me leéis de vez en cuando, hace ilusión mirar las estadísticas de visitas y sentir por un momento que comparto con vosotros mis aventuras eslovenas que ya han pasado su ecuador… qué rápido! 🙂

 

 

Luis en Ljubljana

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Bueno amigos y amigas (como comprobaréis en el vídeo es mi coletilla más común a la hora de presentar un vídeo) hoy os voy a contar como fue el día en el que Luis y yo fuimos juntos a Ljubljana. Empezamos haciendo autostop cerca de la gasolinera de la salida de Skofja Loka. En apenas 10 minutos un coche paró y allá nos montamos. Se trataba del medio de transporte de unos individuos de los cuales desconocemos la nacionalidad pero que apuntamos en su momento que podían ser desde rumanos (por la ausencia de curvatura en la zona de la nuca) pasando por serbiosbosniosmacedonios que se iban poniendo unos temazos de los Camela Balcánicos. El coche olía a rancio y fuimos todo el trayecto con el culo apretado pero nos ahorramos 3 euros y como están las cosas…

Nos dejaron a la entrada de Ljubljana y tuvimos que caminar como una horita hasta llegar al centro. El sol nos afectó como podéis comprobar en el vídeo 🙂

Y llegamos al centro de Ljubljana, a la plaza de los 3 puentes y dimos un paseito de rigor por el centro y nos tomamos un helado. El de Luis estaba asqueroso y terminé dándole el mío para que dejara de quejarse.

Fuimos hasta el puente de los dragones y después lo llevé a comer al mismo sitio donde comí con Esther (la conoceréis de entregas anteriores), no se trata de la terraza de un caro restaurante o el privado de un mesón con encanto, es mucho mejor todavía, se trata de una especie de balcón al río donde te puedes sentar, tienes sombra y unas vistas maravillosas así como la calma que necesita todo viajero. Sacamos de tupper y a comer macarrones. Después nos tumbamos y empezamos a dormitar hasta que Luis me metió el dedo en la oreja despertándome y turbándome por un buen rato! 🙂

Una vez reunidas fuerzas subimos hasta el castillo. Hacía demasiaaaaaado calor y la verdad es que parecíamos dos jubilados subiendo las escaleras de la iglesia pero las vistas desde el castillo siempre merecen la pena.

Al bajar fuimos a una terraza y nos tomamos unos refrigerios que nos sentaron bárbaramente hasta que fuimos a pagar y nos hicieron la 13/14 y nos cobraron un ojito de la cara! :p Pero bien frescas que estaban las limonadas!

Y vuelta a Skofja Loka en el tren y después paseito hasta casa. Nos fuimos pronto para la cama porque al día siguiente había que madrugar para ir a por el coche con el que iríamos hasta Venecia a recoger a nuestros amigos pero eso ya es otra historia…

Luis en Skofja Loka

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Todo empezó el jueves 26 de abril cuando me encontré con Antonio Vega en la estación de autobuses de Skofja Loka. En verdad era mi amigo Luis que venía desde Londres y no había dormido toda la noche anterior. Lo recibí con un cartel que pocos entenderéis pero que le hizo su gracia, viejas historiEIS. Le ofrecí conocer el pueblo o ir a tomar un café pero estaba demasiado cansado así que nos fuimos directamente para casa.

A la mañana siguiente después de un rico desayuno nos fuimos a dar un paseo en bici, él con la mía y yo con la de mi compañera de piso pero no pudo ser porque la tenía escacharrada así que volvimos a casa, dejamos las bicis y cogimos nuestras piernas y nos dimos un hermoso paseo por los senderos que llevan a Krizna Gora. El tiempo acompañó y estuvimos hablando, haciendo fotos y disfrutando de las hermosas vistas.

Después fuimos hasta el río y estuvimos tomando el sol en nuestro “isleto”, una particular playa de cantos donde casi nos quedamos dormidos. Tuvimos que cruzar el río descalzos y el agua estaba cuasicongelada pero somos unos aventureros! 🙂

Al llegar a casa para nuestra sorpresa y satisfacción mis vecinos, los Cicic nos invitaron a una churrascada en la que emborracharon a Luis a base de chupitos caseros. La comida estaba riquísima y nosotros borrachos a mediodía.

Yo me tuve que echar una siesta que ya no estoy para estos trotes! Después fuimos en bicicleta (la de otra voluntaria que sí funcionaba) hasta Crngrob, una iglesia que está en un lugar muy bonito. Luis probó allí su primera Lasko y vimos el anochecer.

Teté en Eslovenia

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Amigos!

Hace ya mucho tiempo que no actualizo, casi un mes y no es que no hayan pasado cosas. Han pasado y muchas pero no todas buenas así que preferí estar callada el tiempo suficiente hasta recuperar las ganas de seguir escribiendo y contando mi aventura eslovena. Y esta entrada está dedicada exclusivamente a mi segunda visita, una visita muy esperada y deseada, la de mi gran amiga Teté! 😀

Llegó el jueves por la tarde, a eso de las 6 y fui a recogerla a la estación de autobuses de Škofja Loka. Llovía y esa lluvia nos acompañaría durante casi todo el tiempo. Llegó cansada. Normaaaaaal, después de tropecientas horas de tren y autobús… Nos dimos un super abrazo y nos fuimos a tomar un café a la terraza de las visitas (que la Bronxy no llegó a probar). Nos pusimos al día pero realmente fue como si hubiéramos estado juntas el día anterior, es lo que pasa con los amigos de verdad! 🙂 Luego fuimos a casa, jugamos unas partidas al ENKA (versión eslovena del UNO), cenamos algo y a descansar que ya nos vamos haciendo viejunas para mucho más trote.

Al día siguiente desayunamos como dos reinas que somos en el “jardín” a pesar de que los bancos y la mesa estaban mojados después de una noche de lluvia. Zumito, fruta y café. Y allá nos fuimos a conocer los mil y un rincones de Škofja Loka ;). Paseo por Mestni Trg, la plaza del pueblo, subida al castillo, bajada al río y un cafelito en otra de las terrazas. Me acompañó a mi centro de trabajo y allí estuvimos toda la tarde. Al ser viernes no había ninguna actividad asignada así que hicimos de manera improvisada un mural sobre Macedonia ya que varios niños del centro son de allí así que a dibujar y a colorear. Teté le dio de comer a Plamček, nuestra tortuga! Salimos un rato antes y fuimos a pasear por Crngrob para que pudiera respirar un poco de aire puro ya que tiene los pulmones bloqueados por la polución de Turín. Luego otro cafelito en otra terraza, le hice el recorrido por mis favoritas, a las que suelo ir, así cuando vuelva me acuerdo! 🙂 Cenita en casa y vuelta a dormir, que ya ni una película aguantamos, en el pasado quedan nuestros visionados interminables de vídeos frikis! jejejejeje!

Al día siguiente fuimos a por el coche que habíamos apalabrado. Al llegar allí nos dicen que nada de coche, que no hay. El chico hace un par de llamadas y nos dice que en 10 minutos lo tenemos. Tener como contacto a Matjaž Vouk siempre ayuda. Y aquí paso a relatar todo lo relacionado con el coche. Era la tercera o cuarta vez que lo cogía en su vida. Yo soy mujer de riesgo y lo acepté. Debo decir que conduce muy bien, pensé que la cosa iba a ser mucho peor. Ahora la plancha… le ha quedado de por vida (lo mismo que mi Pauli siempre será “la curvas”) el mote de “la bordillos”. A raaaaaas de acera en todo momento, de hecho en una ocasión acarició de manera más que cariñosa a uno de ellos. La velocidad no significa riesgo para ella, de hecho es bastante amiga. Recordaré el momento en el que la vi sonreír pícaramente y le pregunté el motivo. “Es que iba a 160 y ni me había enterado”. Y esto pasó con un Clio cutreiro de todo, no quiero imaginar lo que puede pasar cuando se monte en un Audi… :p Bueno, después de los primeros metros, al llegar a la curva de salida del pueblo se le caló, una, dos, tres veces… mientras un autoestopista nos miraba atónito. Lo que menos esperaba ese gentil caballero es que lo fuéramos a recoger. Iba camino a Železniki, que nos quedaba a mano. Nos ayudó con el tema de las luces, el aire y demás tecnicismos. Así que tenemos a una conductora nobel que a los pocos minutos de su ruta ya recoge a alguien, el karma nos acompañaría a lo largo de nuestra ruta… o no? Cuando descubrimos que en el coche había un CD titulado “Summer hits 2011” se vino arriba, tan arriba que cuando sonaba “Rabiosa” yo no sabía si cantar o rezar. Tiene todo el mérito porque condujo con el clima en contra, no paró de llover casi en ningún momento, fuimos por carreteras muuuuuuy estrechas así como por autopista petándolo. Como reina que es no paraba de decirme: Agua, palomitas, galletas. No sufrimos ningún percance, nos lo pasamos pipa y siempre recordará que la primera vez que cogió el coche en serio fue para ir de Ljubljana a Zagreb. Esas son cosas que la abuela Teté les contará a sus nietines leoneses. Antes de terminar con el apartado automovilístico de esta entrada tengo que contar lo más bizarro. Aduana de Croacia-Eslovenia. Teníamos hambre (bueno, siempre tenemos hambre!jajajajaja!) y empezamos a oler como a sopita rica, ay! al llegar a casa bien nos tomamos una sopa, que bien huele, mmmmmm, pasaron unos minutos y ya empezó a oler un poco raro hasta que se convirtió en hedor. Por un momento pensamos que algo se estaba “cociendo” en la aduana. Pero no, señores y señoras, era nuestro embrague. Le dejamos respirar un poco y todo quedó en anécdota pero vamos que esto podría haber salido en una película de Lina Morgan o de Gracita Morales! 😀

Bien, al tema. El primer día de road trip fuimos a la ya famosa ruta de los lagos. Empezamos en cambio por visitar una cascada, Slap Savica. La otra vez que fui estaba todo nevado y no había cascada como tal si no bloques de hielo pero esta vez… qué barbaridad! cuanta agua, cuanta potencia! algo espectacular, para recordar durante mucho tiempo. Después fuimos hasta Bohinj, el lago más bonito del mundo para mí. La otra vez estaba congelado y estuvimos saltando sobre él pero esta vez no fue posible. Pero estaba igualmente hermoso, son de esos paisajes que te quedas hasta un poco flipada y poco más que “buaaaaaa” puedes decir.  De ahí nos fuimos a Bled, el más turístico de los lagos eslovenos. Está petado de restaurantes, resorts, casinos… pero igualmente es algo digno de ver, con su islita en el medio, el castillo en lo alto… Para darse un paseo bonito. Teníamos pensado ir hasta Austria pero preferimos no ir porque sería demasiado tute así que nos volvimos a casa. De camino compramos la más barata de las sangrías en el LIDL que al ser sábado nunca se sabe! A ella le encantó, a mí me olía a vómito! Jajajaja! Chema nos contó que había movida en Ostriga y allá nos fuimos, empapándonos! La fiesta no estaba en el pub si no en la oficina. Sacamos de sangría y de inglés y así fue la noche. Conoció a mis compañeros EVS (sedujo a Enrico… mmmmm! Jajajajaja!). Matjaz preparó una pota gigantesca de pasta con una salsa riquísima para los componentes de la banda que tocó esa noche en Ostriga y nosotras también nos beneficiamos de eso! 😉 Estuvimos fotocopiándonos la cara, haciéndonos fotos con escopetas, escuchando Jarabe de Palo y hablando con todo quisqui. No hubo fiesta como tal pero lo pasamos muy bien. Nos retiramos pronto porque al día siguiente nos esperaba más candela.

Compramos la “vinjeta”, que es una pegatina para poder circular libremente por las autopistas eslovenas y allá nos fuimos camino a Zagreb. Al ser domingo pudimos aparcar delante de la estación, en el centro y no tuvimos que pagar ni un euro. Paseo por Zagreb sin mapa, dejándonos llevar por las calles que más nos gustaban. Una ciudad muy bonita, muy tranquila. De camino de vuelta paramos en Novo Mesto (Nuevo México) y lo recorrimos todo sin encontrar nada especial pero tuvimos uno de esos momentos que te sale el pis de la risa (quedará para nosotras dos, sería muy complicado explicar las paridas). Llegamos a casita y de nuevo para la cama, estamos para el arrastre.

El lunes fuimos a devolver el coche, rezando porque el olor a sopa, digo a embrague quemado no llamara la atención pero allí no había nadie y le dimos las llaves y la documentación a la señora de la casa. Nos pusimos a hacer autostop y nos paró el hijo de mis vecinos. Sí, Eslovenia es un país pequeño. La suerte de ese día fue que volvió a salir el sol y tuvimos un día estupendo. Comimos en una terraza pública en la ribera del río. Luego a los 3 puentes, castillo, café en terracita, parque Tívoli y Metelkova para terminar. Cogimos el tren de vuelta e hicimos autostop para regresar desde la estación. Nos paró el amigo del hijo de mis vecinos. Ya no hace falta que diga más! 🙂

El martes nos levantamos muuuuuy temprano, la acompañé a la estación de buses de Skofja a que cogiera el primero de los vehículos que la llevaría de vuelta a Torino. Creo que se lo pasó muy bien, que disfrutó de la naturaleza, de las posibilidades de este país, del aire fresco, de la gente de aquí… Yo más feliz que una perdiz. Ahora la vuelvo a echar de menos pero pasé con ella 5 días que se suman a nuestro particular diario.

Gracias por venir, Teté! 🙂

(os dejo aquí un cutrevídeo que monté en unos minutejos, es que cada vez me da más pereza todo esto! pero algo es algo, las fotos las tenéis en el facebook y a ti, hermanito querido te las enseño la semana que viene 🙂